
Durante el fin de semana del 16 y 17 de diciembre un verdadero sistema de tormentas, lo que en meteorología se conoce como un Sistema Convectivo de Mesoescala, afectó la zona central del país con múltiples tormentas fuertes a severas. Un sistema de este tipo ocasiona múltiples fenómenos meteorológicos pero, sin dudas, el más relevante en esta ocasión fueron las fuertísimas ráfagas de viento que descendían por delante de las tormentas provocando destrucción a lo largo de toda la Prov. de Buenos Aires. Así, a medida que el sistema afectaba diversas localidades, se iban difundiendo rápidamente numerosas imágenes y videos sobre los graves impactos generados que afectaron, especialmente, a las ciudades de Bahía Blanca y área metropolitana, entre otras.
Por su parte, el Área Metropolitana de Buenos Aires, registró un elevado nivel de afectación, destacando principalmente la caída de árboles como nunca se vió antes, voladuras de techos, un muy importante y masivo corte del suministro de energía y la destrucción parcial de la terminal aérea “Aeroparque Jorge Newbery”.

Fuente: redes sociales varias.
Pese a las Alertas y Avisos emitidos horas y hasta días antes por parte del Servicio Meteorológico Nacional a través del Sistema de Alerta Temprana Nacional (SAT), las ciudades no pudieron accionar de forma anticipada a la situación potencial, que horas después, dejó una importante área de afectación.
Algunos de los interrogantes surgidos como conclusión del evento, y al igual que en escenarios similares ocurridos en el pasado, han sido: ¿Por qué las ciudades no han podido sobrellevar el temporal? ¿Qué rol tiene la adaptación frente a los eventos meteorológicos extremos en ámbitos urbanos? ¿Podría vincularse este tipo de evento con el cambio climático? ¿Qué tan probable y frecuente podrían ser en el futuro? ¿Estamos en condiciones de enfrentarlos?
Según los datos de las Naciones Unidas, alrededor del 70% de las ciudades ya están sintiendo los efectos del cambio climático y la mayor parte de ellas se encuentran bajo riesgo. Si bien es difícil vincular de forma directa un evento meteorológico extremo (como el del fin de semana) con el cambio climático, podría afirmarse que frente a una atmósfera más cálida, estas situaciones adversas, serían más frecuentes.
Nuestro país se encuentra expuesto a eventos meteorológicos extremos. Su importante extensión latitudinal y diversidad climática favorece múltiples fenómenos meteorológicos y climáticos, entre ellos, las tormentas severas. Los desafíos que interpelan al presente y futuro de muchas áreas urbanas, frente a estas situaciones, es el de poder medir el grado de preparación que éstas presentan a la hora de afrontarlos. Es fundamental repensar a las ciudades en el marco de un clima más extremo, bajo un cambio climático antropogénico sin precedentes. Ello supone, trabajar e intensificar los esfuerzos para promover políticas públicas de adaptación basadas en una planificación urbana sostenible, mejorando la capacidad de respuesta.
Desde Sunqumir trabajamos para comprender las condiciones sociales, ambientales y culturales que inciden y condicionan la vulnerabilidad y la capacidad de adaptación y respuesta frente a los impactos de los eventos climáticos extremos en contextos territoriales diversos considerando además, los desafíos impuestos por el cambio climático.